SOBRE LA INFANTILIZACIÓN DE LA IMAGEN

por Cayo

kupperman
Are comics serious literature? por Michael Kupperman

Debo haber estado en tercero o cuarto básico. La profesora nos pidió que guardáramos silencio y nos introdujo la próxima lectura obligatoria de esta forma: “es hora de que comiencen a leer libros de grandes, libros sin dibujos”.

El valor de la palabra por sobre la imagen es indiscutible en el mercado simbólico de la tecnología del libro. Usualmente la imagen no está más que para “secundar”, “adornar” y “hacer accesible” la palabra, su rol es ornamental. En este sentido, la historieta -hijo mestizo bastardo- o bien está a medio término entre dos artes mayores, o bien constituye un remedo barato del cine. En cualquier caso, parece incapaz de ser considerada como un producto cultural con una identidad, lenguaje y desarrollo propio; es catalogada como un divertimento o  instrumentalizada como una literatura edulcorada para promover la posterior lectura de “libros de verdad” derechamente se utiliza para adaptar clásicos y hacer la lectura de ellos “menos aburrida”.

El disvalor de la historieta y el dibujo es un fenómeno evidente que permea toda las esferas institucionales del libro, desde su producción hasta su circulación. Por mencionar algunas de sus expresiones: bajo grado de profesionalización de sus productores, ausencia de premios pecuniarios de origen público, no es considerada por la academia, ni por la crítica, ni tampoco por la educación pública en los programas de lecturas obligatorias y, para colmo, las ferias del libro, tanto grandes como pequeñas, intentan separar a las editoriales de libros “con dibujos” y “sin dibujos”.

Este disvalor está tan arraigado y es tan poco discutido que parece normal, por ejemplo, generar un pabellón “juvenil e infantil” y meter ahí -sin distinción- todo lo que sea cómic o incluso separar los espacios de stands en una “plaza del texto” y una “plaza de la imagen”. Separación ridícula que no obedece a razón alguna más que a la de segregar y que, en realidad, es impracticable desde el momento en que todo libro intenta conquistar al lector desde la primera imagen que es su portada.

(Pequeña digresión para ilustrar con sorna toda esta ignorancia. En una feria independiente, este poeta califica el cómic como “subliteratura” señalando que una historieta no invitaba a la imaginación “porque estaba todo dado” y era “para lectores flojos”. La guinda de la torta es que el sujeto, de una opinión tajante, traía un libro de Enrique Lihn. En fin, algún día sería bueno armar una mesa y hablar sobre “imágenes poéticas” entre dibujantes y vates en alguna de estas ferias).

No sé realmente por qué la imagen se encuentra infantilizada. Trato de comprender cuáles son las razones por las cuales la educación y cultura gráfica son tan pobres en desmedro del texto, pero no doy con respuestas satisfactorias. Es evidente que tampoco existe una sólida educación y una cultura del texto, pero es innegable que el valor otorgado a la habilidad de lecto-escritura es mucho mayor que a la del dibujo y que un poema o una novela son consideradas, per se, más cultas que un cómic o una ilustración. Creo que el problema radica en que hemos separado una actividad de la otra -dibujar y escribir-, cuando en realidad son la misma. Lo que no puedo discernir es porqué se hizo y se ha mantenido esta distinción en primer lugar.

La infantilización de la imagen es un tema grave en lo que concierne a la educación de los seres humanos y provoca consecuencias negativas que atentan contra su desarrollo como ser libre, digno, creativo, capaz de insertarse en la cadena de comunicaciones que constituye la cultura. Vivimos en un mundo de imágenes. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo sumergidos en pantallas colmadas de formas, colores, patrones y tipografías. Pantallas diseñadas para provocar a receptores generalmente incapaces de descodificar las disposiciones e intenciones específicas de cada pieza gráfica de tal forma que estas “entran” sin ningún obstáculo, aun cuando apenas sean vistas unos cuantos segundos. Entraña un peligro evidente que la mayoría de la gente no tenga la educación mínima para poder reflexionar en torno a lo que una imagen quiere conseguir de su espectador. Esta es una afirmación que no debe tomarse a la ligera: la imagen es mágica.

(Podría ir más lejos… podría decir que nuestros hechiceros modernos son los publicistas, quienes mueven nuestra voluntad para dar fuerza a sus sigiles de poder: las marcas comerciales… estamos consumidos por la idolatría).

Lamento hacer un análisis tan pobre sobre una cuestión tan compleja y con tantas aristas. Solo quería señalar la ignorancia, los prejuicios y los problemas que tenemos sobre este tema. Es evidente que hay mucho qué hacer para equiparar las cosas y potenciar esta facultad-actividad que no es considerada como “útil” por la sociedad. Creo que lo importante es volver a ideas simples que nos permitan comprender todo este fenómeno eminentemente comunicativo y, por ello, trascendental:

Desde que el humano es humano que ha rayado superficies con el fin de conservar mensajes.

Primero vino el dibujo y mucho, muchísimo tiempo después, la escritura.

La escritura occidental es alfabética, cada grafía representa un sonido; no es el único tipo de escritura posible.

La imagen y el texto permiten distintos niveles de abstracción y representación del mundo.

La imagen y el texto se pueden combinar y secuenciar; de hecho, lo hacemos.

Se puede narrar -contar historias- solo con imágenes; de hecho, lo hacemos.

Dibujar y escribir son lo mismo, ambos provienen de un mismo gesto de la mano.

La lectura se realiza a través de un solo sentido, la vista, la cual registra, escanea y descodifica los símbolos dispuestos en una superficie, sin importar cuales sean.

Una imagen vale más que mil palabras y sin embargo a las niñas y niños no se les incentiva a dibujar, cosa que todos alguna vez hicimos de manera natural y en algún momento, tristemente, por esta educación miserable, dejamos de hacer.

3 thoughts on “SOBRE LA INFANTILIZACIÓN DE LA IMAGEN

  1. Estel says:

    Estoy muy de acuerdo. Me gustó el artículo.

    Concuerdo en la importancia de la educación semiótica. Después de estudiar periodismo recién pude entender el efecto de la publicidad y la tele, en particular. Conocimientos vetados para los no-iniciados.

    Recuerdas la escala de abstracción de Scott McCloud? En ella, el dibujo realista e incluso la caricatura están más cerca de la “realidad” que las abstracciones más complejas, como un ideograma, y hacia el otro extremo están las letras de nuestro alfabeto.

    Quizás esta escala inocente, ilustre la confusión de muchos que la pueden considerar un avance evolutivo en vez de un espectro de posibilidades. Pero decir que la caricatura es inferior a la letra, es como creer que los kanji son inferiores a nuestro alfabeto por estar más cerca del concepto que representan.

    Hay una especie de pensamiento racional ya envasado sobre el que construimos nuestra ciencia, pero a la vez nos limita a ver lo que está detrás. En experimentación sicodélica he intentado dibujar lo que veo, pero me siento incapaz, no tanto por falta de formación artística, si no porque nunca me enseñaron a Ver o Contemplar de manera autónoma para poder dibujar. Me refiero a la escuela, donde te enseñan que dos triángulos café y un círculo amarillo hacen un paisaje.

    Una antropóloga Licanantay, comentaba que en la escuela le pedían dibujar los cerros y volcán de San Pedro de Atacama, donde ella vivía, entonces ella pintaba el Licancabur de color morado. La trataron de ignorante y de rebelde por no pintarlo marrón. Pero si miras el volcán, es realmente azulado, si no morado, como la misma cordillera que nos hacían pintar café.

    Estamos guiados y educados por personas a las que no se les enseñó a mirar ni a pensar, si no a aprender y repetir patrones de pensamiento que no llevan a real reflexión, si no a perpetuación de un sistema de realidad que no es más que un castillo de naipes.

  2. Estel says:

    Jeje sincrónicamente, estaba leyendo Providence #3 de Alan Moore. Me gustaría citarte algo:
    “Some of the images that can boil up out of a human mind are such that they can only be describe with form and color, statements in themselves that need no rationale or explanation. Such things are most probably beyond the reach of words, or anyway beyond the reach of our current vocabulary.”

    Quizás esta reticencia social a darle importancia a la imagen como significante en si mismo resulte de su cercanía con el hemisferio derecho, quizás es una herramienta demasiado potente, que resulta aterradora en cuanto a su alcance 😛 Puede ser herramienta más compleja que la literatura para el entendimiento pre-logos, y por ende, facilmente catalogable como profana, o aún más fácil, desacreditada como infantil.

    “El hemisferio derecho gobierna tantas funciones especializadas como el izquierdo. Su forma de elaborar y procesar la información es distinta del hemisferio izquierdo. No utiliza los mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos que utiliza el hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, centro de las facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones, sentimientos, prosodia y habilidades especiales como las visuales y sonoras, por ejemplo las habilidades artísticas y musicales.”

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