Las Metamorfosis de Miguel Det

Sala de arte Luis Miró Quesada,
Miraflores, Lima.
Del 9 de marzo al 9 de abril

“A la próxima sequía que dejará Lima deshabitada”, esta es la frase con que Miguel Det (Lima, 1968) abre su primera exposición individual. Una frase muy a tono con su anarquismo militante, en el que se inicia a mediados de los 80, y que lo llevó a formar una banda que fusionaba punk y metal, Anti, de la cual se pueden escuchar algunas canciones en youtube. Son canciones que disparan rabia contra una sociedad de tradiciones petrificadas y contra un sistema de gobierno que perpetúa la opresión hacia determinados grupos sociales.


Este es el posicionamiento desde donde Miguel ha realizado su trabajo como dibujante, el que se originó al mismo tiempo que su acercamiento a la música, pero que ha persistido a lo largo de casi tres décadas y que ahora se exhibe en Las Metamorfosis.

La exposición está dividida en varias partes. La que tiene una data más antigua es la dedicada a Gore, un fragmento de novela de ciencia ficción anarcopunk escrita y dibujada por Det en los 80 pero vuelta a publicar en 1995, con correcciones y añadidos que hacen referencia al golpe de estado del dictador Fujimori. Gore fue publicado en un pasquín de la época y son páginas llenas de ironía, con un acabado meticuloso y hasta obsesivo.


Otra parte la constituyen las killkas, publicadas en el libro Novísima crónica y mal gobierno, en 2000, en colaboración con los historiadores Pablo Macera y Santiago Forns, libro que fue reeditado en 2011. En las killkas Miguel se apropia del estilo de Guamán Poma de Ayala y, del mismo modo que este cronista de los siglos XVI y XVII, denuncia las taras de la sociedad peruana, como la presencia gravitante de la iglesia católica (y su participación directa en el debate político con una agenda ultraconservadora y asociada a los grandes capitales) y la corrupción generalizada que vincula a la empresa privada y el estado.

En otro espacio se pueden apreciar algunas páginas de la novela gráfica Conversaciones en la ciudad de cartón, de 2011, dibujada en coautoría con la talentosa Agueda Noriega. Esta novela obtuvo un premio de la editorial contracultura y da un fresco alucinado de la vida y obra de Martín Adán, quien como fantasma, y bebiendo en una cantina del centro de Lima, habla de sus encuentros con Eguren, Vallejo y Mariátegui, y confunde episodios de su vida con pasajes de su poesía, mientras reflexiona sobre la historia del país y se enrumba hasta una actualidad problemática y bullente.
La parte dedicada a Revolución caliente con panqueques punks es tal vez la menos conocida pero no por eso la menos interesante. Escrita por Shane Greene y dibujada por Miguel, esta novela gráfica breve salió a la luz en 2015 y se publicó en una edición artesanal. Trata de una conversación imaginaria entre José Carlos Mariátegui y Mijail Bajtín, quienes reflexionan sobre el movimiento subterráneo peruano de los 80, el cual se apropió y resignificó el punk, de origen anglosajón, y lo utilizó como elemento identitario y para posicionarse y dar frente a una sociedad anquilosada y disciplinante.


Otras obras también son exhibidas, como fragmentos de la versión gráfica de Dioses y hombres de Huarochirí, trabajada en conjunto con el grupo Los Zorros, y publicada en 2015 por la Casa de la Literatura Peruana. Se pueden apreciar además proyectos aún inconclusos, como la novela gráfica dedicada a la matanza de los penales acontecida durante el primer gobierno de Alan García (tema reabierto en estos días al darse un giro jurídico a favor de la defensa de los derechos humanos), junto a otros apuntes y anotaciones de diversos temas.

¿Qué hacen los trabajos de Miguel en una sala de arte de una de las municipalidades limeñas con mayor acomodo de la ciudad? Más allá de lo paupérrimo del espacio artístico limeño, en el cual la participación del estado sigue siendo nula, tal vez por considerar al arte como mero objeto ornamental y suntuoso, y no como medio para la construcción de ciudadanía, ni como necesario para la crítica y el cambio social (lo que se refleja en la inexistencia de políticas de creación de públicos, de mecenazgos, becas, fomentos o de amplios espacios de debate y difusión), más allá de este escenario, en el que sería un desperdicio desaprovechar la oportunidad que brinda cualquier espacio de los pocos de la ciudad, Las metamorfosis de Miguel es una muestra que exhibe el recorrido de una obra elaborada en bares (en donde Miguel tiene “su mesa de trabajo”), en la confusión del transporte público (¡!) y bajo la premura de editores sabedores de las necesidades del autor. Y esta obra ha sido publicada en diarios y revistas, en libros, en pequeñas revistas universitarias, en tapas de ficciones, en ediciones gratuitas y también en pasquines de circulación reducida. Y si una legitimidad ha buscado no ha sido la de agradar a aquellos con poder y vinculados a las grandes empresas privadas (una muestra es el haber mandado literalmente a la mierda a Martha Meir Miró Quesada, en 2011, renunciando inmediatamente a su trabajo), sino más bien ha sido la de construir, mediante su trazo delirante, un espacio de enunciación política. Miguel ha instrumentalizado entonces la sala de arte Luis Miró Quesada, y sin carecer de ironía en el proceso, porque este último, además de ser pariente de algún modo de la aludida Martha, defendía la idea caduca de un arte autónomo, del arte por el arte…


¿Quiere Miguel que Lima quede deshabitada? Probablemente sí, porque al parecer asocia Lima con la presencia malograda del poder, de ese poder que le da las espaldas, por ejemplo, al Perú rural y que se vincula con las élites corruptas del resto del país. Que venga la sequía y Lima quede deshabitada.

– por Julio Meza Díaz


En este link se puede descargar Lima la horrible de Salazar Bondy, en una versión adaptada por Miguel Det: http://www.casadelaliteratura.gob.pe/?p=15011

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